El clima educativo comienza ya en el ambiente físico, que debe ser sencillo, acogedor y alegre. La dimensión religiosa del ambiente se hace visible en los comportamientos, los signos sacramentales, las imágenes y los espacios para el culto y la oración” (1)

El hogar de Nazaret, primer centro educativo cristiano(2), inspira el ambiente de nuestros colegios. Personas, espacios, tiempo, relaciones, enseñanza, estudio y actividades diversas, orgánicamente considerados, hacen al ambiente educativo que queremos se traduzca en:

  • Búsqueda del conocimiento, profundización y experiencia de fe en un marco de adhesión a la Iglesia.

  • Vivencia de los valores cristianos.

  • Caridad y servicio.

  • Clima de familia, sencillo y alegre.

  • Apertura al diálogo.

  • Acogida y disponibilidad.

  • Humildad y sobriedad.

  • Amor a la verdad y a la justicia

  • Respeto mutuo

  • Disciplina como energía interior que favorece un obrar adecuado

  • Trabajo responsable, asiduo y fecundo

  • Colaboración, comprensión y deseos de superación

  • Relación constante entre familia y escuela

Aspiramos a que las notas de este ambiente, creado y vivido en el colegio, se proyecten a la sociedad circundante para promover una más amplia formación humana y cristiana, con un compromiso por la construcción de un mundo con valores que posibiliten la convivencia fraterna.

 

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(1) Congregación de Hermanas de la Sagrada Familia de Urgel, Lineas Generales de nuestra Acción Apostólica (L.G.A.A.), N°32

(2)Congregación de Hermanas de la Sagrada Familia de Urgel, Directorio Pedagógico (D.P.), 1924, Cap.IV